miércoles, 25 de febrero de 2015

NO CRONICA DE UNA MARATON.

Fue por el mes de mayo del 2014 que surgió fuerte la idea de viajar en familia. El leitmotiv era hacer un viaje largo, pero divertido para los tres. Nuestra primer y única opción: Disney. La excusa fue la pequeña Morelia (2), pero la realidad es que viajábamos por nosotros, Luciana (34) y quien suscribe (35).

Fue así que con mucho entusiasmo y sacapuntas, empezamos a bocetar el proyecto. Secretamente, quien les habla, tramaba un plan para despuntar su vicio. Ya sea 10k, 21k o 42k, había que urdir un plan que permita a mi mujer y a mi hija adaptarse al capricho innecesario del fondista de probar el asfalto americano. Así, la Miami Marathon 2015 (25000 corredores inscriptos), a correr el 25/01/15 fue mi elección unilateral.

Lo bueno era que el tiempo para prepararme estaba sobradamente a mi favor.

Durante meses mi único objetivo fue entrenar lo suficientemente duro como para hacerle frente a la madre de las distancias sin riesgos. No voy a delirar diciendo que entrené como en Rocky IV, pero imaginen que desde julio empecé con fondos largos, incluyendo los 42k de Bs. As. (que originalmente eran los primeros 30k).

Así, entre estaciones, finalmente llegó el día del viaje. EL 18/01 partí con un par de kilos menos (dato no menor, dado que soy mas bien "pesado"), mis zapatillas de fondo, gastadas pero puestas, mas un par muleto en el equipaje de mano, solo restaba ilusionarse por la excursión a la tierra de la fantasía de los niños, los adultos y los runners, en ese orden.

Dado que el blog es de running, voy a saltearme la alucinante e imperecedera experiencia Disney para ir de lleno a la crónica de correr una maratón en otro país distinto al de uno. 

El resultado fue que... no llegué ni a la expo. Nunca retiré mi kit, por ende, no hubo largada y, mucho menos, llegada o medalla de finisher. 

La distancia que une Orlando con Miami es de unos 350 kms. El problema no fue ni el tiempo, ni la distancia (las únicas 2 variables que conoce el corredor) sino mi pequeña hija y una indeseada faringitis, detonando en las postrimerías del viaje.

Si corrí, pero al médico y de ahí a la farmacia.

Por suerte y oponiéndome a todos los pronósticos, no me frustré. Al contrario, sentí un profundo alivio por haber podido materializar la esencia del viaje, encontrando todo lo demás como algo anecdótico. El objetivo primordial -y mas importante- que era cumplir con el viaje y terminar todos enteros (así como también importa terminar en una carrera) había sido alcanzado.

Mi idea es poder transmitirles que, mas allá de las ganas y la preparación, mas allá de la voluntad y el deseo por hacer eso que tanto nos gusta, incluso el sacrificio en vacaciones, a muchos kilómetros de distancia, nunca debemos olvidar la verdadera esencia. Nunca.

Ya habrá revancha.

Abrazo de Finisher.


PD: Casi un mes después, luego de mis mails frenéticos dónde, como un nenito chiquito lloraba por mi remera, la organización de Life Time Events me la envió al buzón de mi casa, sin costos adicionales ni extras, incluyendo mi dorsal.



martes, 21 de octubre de 2014

LA TRISTEZA DEL CORREDOR (RUNNER'S BLUE)

"Demoliendo se construye"
-Anónimo-

Alegre y desahuciado. Vigoroso. Invencible, pero al mismo tiempo inerme. Mi objetivo estaba cumplido. Todo un año de preparación volcados a poco mas de 4 horas de competencia. Mi reto personal, mi desafío, había sido finalmente alcanzado: la gran y enorme bestia de 42195 metros había sido vencida. El sentimiento que mas recuerdo es el de emoción y felicidad. Toda mi familia (uno de los tres lados del "triángulo del corredor" que habla Bob Glover) estaba allí, esperando al maratonista para felicitarlo en su bautismo. Sin embargo, en silencio, sabía que en su último "coletazo", la maratón me arrastraría con ella al abismo. Ese era su precio. El vacío, duraría casi un año.

De octubre a diciembre me propuse equilibrio. Mantener la forma para no perder aquel logro que tanto me había costado alcanzar y así poder cerrar el año calendario con gusto a victoria, exhibiendo mi novel título.

Mas allá de acompañar a mi mujer a correr sus primeros 10k en noviembre, encontré una "carrerita de 12k" dónde podría medir mi estado post maratón. Diciembre es una época de calor agobiante en Buenos Aires, ya que Argentina está en el hemisferio Sur. Si bien las competencias se organizan a primera hora de la mañana, el verano nos muestra sus primeros azotes desde temprano. La crónica de aquel desastre, acá.

Al mismo tiempo, que lidiaba con mi propio "triángulo del corredor", el sentimiento de vacío se iba profundizando. Mi némesis había quedado superado, pero había esmerilado mi visión. Estaba herido. El fuego interno se estaba apagando.

Las vacaciones de verano transcurrieron sin pena ni gloria, permitiendo algún que otro fondo muy esforzado por la playa. La arena, el mar, el sol y mi creciente "tristeza".

El running no es una obligación. Al contrario, lo tomo como una actividad placentera, de enorme satisfacción. Pero sabemos que, paradójicamente, lo sentimos un deber. "Correr o morir", nos comanda el superhumano Kilian Jornet.

Así, el mes de marzo marcó el hito. Sentí que debía buscar un nuevo objetivo, visualizarlo seriamente, enfocarme y poner proa hacia el mismo. La estrategia requería compromiso. El compromiso necesita del sacrificio. El sacrificio, nos obliga a hacer. Hacer es doblemente laborioso cuando se está sumido en la "tristeza".

Pero, de qué iba esta "tristeza". Muy bien lo describe Haruki Murakami en su ensayo "De qué hablo cuando hablo de correr".

Parece ser que cuando un fondista alcanza su objetivo, habiendo luchado y dejado todo en la batalla, el resultado produce una sensación de vacío. Haber llegado a nuestra conquista deja el solitario sabor de la victoria personal. Algo así como un "recuento de víctimas". Una meseta. El sosiego. La tristeza del corredor.

Tal era el sentimiento, que ni siquiera buscaba el espacio para poder canalizarlo en estas líneas. 

Así entendí, finalmente, que la única alternativa era olvidarme de todo lo hecho en el pasado. Vaciarlo como quien vacía la papelera de reciclaje. Reciclaje? Eso mismo! Debía enfocarme en lo concreto. Había que hacer. Si, dije hacer, no correr. Había que reciclar.

Los corredores somos outsiders. Nuestra vida social se acota, nuestro entorno sufre alteraciones y nuestros hábitos cambian. Concentré todos mis esfuerzos en correr de forma flexible, pero ajustándome a un plan integral, sin espiar el calendario de carreras. Cuando digo integral, es literal: el trabajo, la familia, la alimentación, los días de rodajes y los días de descanso. Me reciclaba de mi anterior yo.

Lentamente, empecé a sentir cómo la energía fluía. El entusiasmo recuperaba terreno sobre la tristeza. Nuevos objetivos comenzaron a cobrar forma. Se ensamblaban perfectamente, sin condicionamientos de días, horarios, calendario de carreras o imposición de "cuánto el mil" del GPS de mi cronómetro (o de la secreta competencia que mantenemos contra otros corredores).

La conclusión propia -que no necesariamente tienen por qué compartir- es que, mas allá del calendario de carreras, los tiempos personales y medallas, la única y verdadera gran conquista, está en no perder las bases. No olvidar nunca de qué esto que hacemos (y que tanto amamos hacer) no debe quedar sepultado por la tristeza. Debemos aprender a maridarlo con nuestra vida, para que con el transcurso de los años, el gusto de hacerlo sea cada vez mejor.

Abrazo de Finisher.









domingo, 4 de mayo de 2014

EL MARATÓN

"Terminar un Maratón
no es un asunto de suerte"
- Dean Karnazes -

El Maratón no se trata de correr, se trata de salvación. Pasamos tanto tiempo de nuestras vidas dudando de nosotros mismos, pensando que no somos lo suficientemente buenos o lo suficientemente fuertes, que no estamos hechos de lo que hace falta. El Maratón es una oportunidad para la redención. Oportunidad, porque el resultado es incierto. Oportunidad, porque es algo que solamente vos podes hacer que suceda.

No hay ningún tipo de suerte en terminar un Maratón, los ingredientes necesarios para completar este formidable desafío son bastante obvios: compromiso, sacrificio, caracter y determinación pura. Simple y claro.

Entonces comienzas el entrenamiento para preparar tu cuerpo para el rigor que implica correr 42 kilómetros. Te niegas a hacer compromisos débiles, dedicándote con todo el corazón hacia lo que viene, dando todo lo que tenes. Pero en el fondo sabés que El Maratón va a requerir incluso mas. En las oscuras profundidades de tu mente, una voz pesimista dice no podes. Hacés tu mejor intento para ignorarla, pero la voz no se va.

El Maratón te sacude hasta el núcleo. Deconstruye toda tu esencia, desarma todas tus barreras de protección y expone tu alma. Cuando estas mas vulnerable, El Maratón no muestra piedad alguna. El Maratón te avisa que va a lastimarte, que te va a dejar desmoralizado y derrotado, arrugado como un bulto al costado del camino. El Maratón grita que no vas a poder, "Ha!" te atormenta, "En tus sueños..."

Pero le plantas batalla, y te paras en la linea de largada, esperando nervioso que el reloj se ponga en cero. Y cuando eso sucede, agachás la cabeza y marchas hacia el abismo, cargando con la honestidad de saber si hiciste los deberes o si te salteaste alguna tarea en el camino. No hay forma de mentirse en este momento, El Maratón descubre todas tus excusas, todos los atajos, todas las transgresiones.

Todo va bien durante la primera mitad. Pero lentamente, paso a paso, el dolor se incrementa y la intensidad del desafío se amplifica. Te mantienes constante, sabiendo que no te salteas nada, que cada paso es el fruto de meses de rigurosa preparación y trabajo duro. Aún así, cada paso te drena un poco y la duda se aprovecha de eso para avanzar progresivamente en tu conciencia.

Y entonces, en el kilómetro 32, la voz empieza a gritar mas fuerte que nunca. Duele tanto que querés parar. Tenés que parar. Pero no paras. Esta vez ignoras las voces pesimistas que te dicen que no sos lo suficientemente bueno, y solo tenés oídos para la pasión en tu corazón. Este ardiente deseo te dice que sigas adelante, que sigas poniendo un pie delante del otro sin importar las consecuencias.

El coraje viene en muchas formas. Hoy vas a tener el coraje para seguir adelante y no abandonar sin importar de cuan cuesta arriba se pongan las cosas. Y vaya que si se van a empinar. En el kilómetro 40 apenas podés ver el circuito, incluso tus ojos empiezan a fallar mientras te alanceas en el borde de la inconsciencia.

De golpe, la línea de meta florece delante tuyo. Las lágrimas fluyen por tu cara al darte cuenta de que quizás lo logres. Ahora, finalmente, luego de años de tormentos le podes contestar nuevamente a esa molesta voz de la inseguridad con un contundente Oh si, claro que puedo!

Arremetes contra la línea de llegada y te liberas de esa prisión de dudas y limitaciones que te tuvieron cautivo. Aprendiste mas de vos mismo en los últimos 42 kilómetros que en todo el resto de tu vida. Te liberaste para siempre de las cadenas que te ataban. Incluso si después no podes moverte por una semana, nunca estuviste mas libre.

Te alejas de la llegada, envuelto en esa delgada manta plástica, con la cabeza apenas en alto y en estado de paz absoluta. Ese dantesco adversario que te persiguió durante toda la vida es ahora quien te libera, tu aliado mas preciado. Has lo grado lo que muy pocos alguna vez logran y lo que vos mismo pensaste nunca podrías hacer, y es el despertar mas glorioso e inolvidable que vas a tener.

Nunca vas a usar esto como distintivo, ni mostrar en público la medalla que te pusieron en el cuello, solo lo vas a llevar en tu corazón, por el resto de lo que te quede de vida. Nada ni nadie puede arrebatarte esto. Ahora sos un Maratonista.




Este texto es una traducción/adaptación de
"The Marathon", escrito por Dean Karnazes.
Publicado originalmente
en revista Runner's World el 1/5/2014,
sección "Dan's Blog".

martes, 11 de febrero de 2014

BÚSQUEDA IMPLACABLE

"But I still haven't found
what I'm looking for."
- U2 -


El runner es, en muchos aspectos, idéntico a un coleccionista: para ambos la búsqueda suele ser mucho mas interesante y divertida que los hallazgos. Por eso no sorprende que el corredor pase incontables horas investigando, indagando, leyendo, siempre en búsqueda permanente de algo.Pero claro que no todas las búsquedas son iguales.

Algunas, como encontrar las zapatillas perfectas, son búsquedas largas, complejas, arduas y probablemente infinitas (las zapatillas de running perfectas no existen, y eso lo sabemos todos); otras son mucho mas sencillas, frenéticas, prácticamente diarias, como no encontrar el monitor cardíaco cuando ya estamos listos para salir a entrenar.

Otras son búsquedas abstractas, como encontrar la iluminación mental en una sesión de cambios de ritmo, o bajar una marca para una distancia determinada en apenas unos segundos.

Pero hay una búsqueda muy particular, carente de profundidad, carente de interpretaciones, carente de espíritu, carente de valor en si misma y al mismo tiempo imprescindible. Los corredores tenemos nuestra propia versión especializada del archiconocido e infantil "¿Donde está Wally?", y se llama "¿Donde hay un centímetro cuadrado de tela seca en la remera después de un entrenamiento un día de humedad, así me seco la frente porque la transpiración me entra en los ojos?". Y mientras intentamos elongar, con la sal del sudor ardiendo en las retinas y solo a tientas, nos volvemos los mejores coleccionistas del mundo. Es una búsqueda vacía, pero la recompensa es grandiosa.


Hola Liam Neeson, nosotros también tenemos
nuestra propia "Búsqueda Implacable"



domingo, 9 de febrero de 2014

FILOSOFÍA BARATA Y ZAPATILLAS DE RUNNING

"Los artistas piensan según las palabras.
Los filósofos, según las ideas."
- Albert Camus -


Hay una profunda cuestión filosófica en el running. No solo mientras corremos nos hacemos planteos existenciales de inconmensurable profundidad, sino que además llegamos a conclusiones que podrían asustar a cualquier físico teórico y dejar sin trabajo al 90% de los psicólogos del mundo.

Por eso hoy abordaremos una cuestión filosófica profunda, que espero tomen como tarea para el hogar e intenten contestarse a ustedes mismos, que planteen en sus grupos de amigos, que pongan sobre la mesa de debate en la misa dominical, que construyan una conclusión al respecto y la defiendan como si su vida dependiera de ello.

Un planteo filosófico-existencialista por demás conocido nos plantea la siguiente situación: "Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para escucharlo, ¿realmente hace ruido al caer?". Mas allá de que dicho enigma si tiene una respuesta concreta que no pienso enunciar aquí por tratarse de asuntos mas vinculados a la física y no tanto a los asuntos que este blog pretende cubrir, propongo extender el criterio de dicha hipótesis al mundo del deporte:

"Si un corredor sale a entrenar y luego
no sube el entrenamiento a GarminConnect*,
¿realmente ha entrenado?"


Queda abierto el debate, escuchamos sus opiniones.




* Aplican Strava, RunKeeper, Endomondo,
o cualquier sistema de tracking de
entrenamientos equivalente.

miércoles, 29 de enero de 2014

ADICCIÓN

"You can't do drugs! You can't do that baby.
All drugs are is just a perfect solution
to every problem you have right now."
- Louie C.K. -


¿Se siente bien, no? Esa sensación de desconexión absoluta, tan efímera como gigantesca. Esa sensación de que por un instante todo está bien y todo va a estar bien para siempre. Una vez mas ahí vienen el sudor frío en la frente, las pupilas dilatadas, la ligera fiebre mientras una vez mas las substancias adictivas recorren nuestras venas al ritmo de un cada vez mas acelerado ritmo cardíaco. El mundo se desdibuja en una mancha a nuestro alrededor, apenas si hacemos foco delante nuestro, como un caballo desbocado que no presta atención ni está interesado en lo que sucede en su periferia. Escuchamos sonidos, distantes, apagados; vemos caras, sabemos que nos miran casi con susto, pero no sabemos a quien corresponden; cruzamos infinitas líneas de colores que no sabemos exactamente que intentan separar.


Eufóricos, exultantes, imparables... pero majestuosos y livianos como el aire. ¿Así nos hace sentir esta particular droga, no? Bienvenidos al mundo de la adicción.




No pocos científicos han calificado al running como una adicción, y motivos no les faltan. Cada vez que salimos a correr un torrente de hormonas y compuestos inundan todo nuestro cuerpo. Dopamina, adrenalina y otro montón de inas menos conocidas pero no por eso menos importantes son responsables de las sensaciones de bienestar, placer, exaltación y coraje; no es casualidad que compartan familia química con la cocaína, heroína y demás amigos sintéticos. Es por eso que, acostumbrados a semejantes descargas, necesitemos cada vez con mas frecuencia nuestra dosis, ese hit que nos relaja, nos hace sentir bien, nos hace sentir como la chica mas linda de la fiesta, cuando probablemente estemos mas bien en el extremo opuesto de la escala, devaluación estética provocada sin dudas por la aleatoriedad de los cabellos, el sudor en la cara y el catálogo de aromas que desprendemos. Y como buena droga que es, el running nos pone una venda sobre los ojos para que podamos ignorar todos esos detalles para dejarnos solo lo bueno, lo deseable, lo que queremos repetir y consumir nuevamente cuanto antes.


Para algunos es todos los fines de semana. Para otros es día de por medio. Para los mas aplicados, cinco veces por semana. Para los que están en los recovecos mas oscuros de esta adicción, es todos los días. Y cada vez son mas quienes se proponen diariamente, sin excusas de clima, trabajo, familia, fiestas, accidentes aéreos, invasiones de naciones extranjeras. Es simple: se corre o se corre.



Esta práctica es denominada running streak y tiene algunas reglas mínimas: se corre todos los días, sin falta, al menos 2km. No hace falta mas que eso, solo 2km todos los días sin parar. ¿Durante cuantos días? Todo depende de cuan adicto seas y de cuanto crees que podes llevar tu adicción al límite. Hay gente que lo hace por dos semanas, otra que lo hace durante un mes, otra que lo hace durante 50, 100, 200 días... y hay gente que lleva 4 años consecutivos corriendo sin descansar un solo día.


¿Así que hoy extrañaste salir a correr? ¡Amateur! El de los running streakers es un club exigente, solo para los verdaderos junkies. ¿Así que corriste 200 días seguidos pero ayer no pudiste porque era tu casamiento? Lo lamento, el contador vuelve a cero. Que tengas feliz viaje de bodas. El mundo de las drogas es así.


No acaba ahí, la adicción impacta en toda nuestra vida social. Pronto dejamos de ver a nuestros amigos para perseguir nuestra adicción en soledad. Pasamos menos tiempo con nuestra pareja para reservarnos un momento al placer egoísta de un trote; o peor aún, los convencemos para que se unan. "Dale, una sola vez, vas a ver que te va a gustar...", y sin darse cuenta ya están deslizándose por un tobogán demasiado empinado y resbaloso como para poder subirlo nuevamente.


Como no podía ser de otra manera, impacta brutalmente en nuestra economía. Es que el dealer es muy astuto, nos desliza casi murmurando "Te puedo conseguir las ultimas New Balance... las traemos desde afuera, son exclusivas, acá no se consiguen, tengo alguien que las trafica desde el mercado negro...". Y también viene con polvos y píldoras nuevas, que prometen llevar siempre nuestra adicción a "nuevos límites". Y nos enseña nuevas formas en la que la adicción pega mas en nuestro organismo, nos enseña nuevas técnicas, métodos, formas de producir, consumir y disfrutar de la droga. Pero claro, todo producto y enseñanza tiene un precio.


Pero con las drogas también vienen los excesos y las sobredosis. Días en los que consumiste tanto que luego no podes moverte, simplemente estás ahí tirado, desenchufado del mundo, incapaz de moverte, dolorido, sin la capacidad para producir el mas mínimo impulso muscular para llevar a cabo cualquier actividad por sencilla y mínima que parezca. Claro que no le llamamos sobredosis sino que le llamamos carrera. Puede ser de 10K, 21K, 42K... es todo pura sintaxis. Lo único que queríamos era llegar al límite de cuanto podíamos consumir en el menor tiempo posible.






Si cada vez que perdes un entrenamiento, termina una carrera o te tomas un día de descanso te pones ansioso y te deprimís un poquito, te solicito que levantes la mano y te presentes, como voy a hacer a continuación.

"Mi nombre es Hugo Damián Pastor
y tengo un problema:
soy adicto al running."



jueves, 23 de enero de 2014

NO SE TERMINA HASTA QUE SE TERMINA

“Los kilómetros tienen todos los elementos del drama” 
Sir Roger Bannister

Toda carrera supone un desafío. Un objetivo, un plan, un procedimiento, un resultado. ¿Pero cómo medir éxito o fracaso?


Hace poco mas de 1 mes corrí la peor carrera de mi vida. No fue una maratón. Tampoco fue una ultramaratón. Menos, una carrera de montaña. Fueron los 12k mas duros que jamás imaginé que me iban a tocar correr.

No fue por la distancia, ni por falta de estado o preparación, ni por alguna contingencia gastrointestinal (como se mencionara en otra entrada anterior). Fueron mas de 35º C de sensación térmica, combinados con la excesiva humedad, resultando a la postre en devastación mental, desolación y ganas de renunciar. ¿Acaso había subestimado la distancia? ¿Valía la pena seguir, aunque sea arrastrándome?

A medida que la carrera transcurría, las fuerzas me abandonaban, las pulsaciones se disparaban y la incertidumbre crecía.  Mi amigo Rodolfo había -inexplicablemente- volado, siendo imposible mantener el ritmo de 5'/k propuestos para "cerrar el año con todo" (?). El estaba preparando El Cruce Tandilia y yo, digamos que yo solo venía con la entereza física y mental de haber terminado mi primer maratón. 

No me quedaban muchas excusas para seguir adelante. Estaba exhausto. Al promediar la carrera me había, literalmente, apagado. Toda mi energía estaba enfocada en no desfallecer, ya que el calor era abrasador y, para ser las 9:00 am, el sol nos regalaba lo mejor de sus UV. Era el presagio de una carrera abortada.

La carrera llegó a su final. Sin PB, la única satisfacción fue haber terminado de una vez esos duros 12k, con el impasse que me permití en la Bombonera, de caminarla de punta a punta (sirvió para reponerme mentalmente y recuperar aire), y así llegar hasta el final, sabiendo que, si bien no se pudo dar el resultado, se había dejado todo. Eso, era un éxito.

Siempre habrá revancha.






jueves, 26 de diciembre de 2013

CARRERAS ÚNICAS: CORRIDA ATLÉTICA DE LOS 2 AÑOS (RÍO CUARTO)




"Like the legend of the Phoenix,
all ends with beginnings"
- Daft Punk -


"Dios entrena en todos lados, pero corre en Buenos Aires". Quizás así podría transformarse el viejo dicho popular de que, aunque omnipresentes, los dioses hacen foco particular en las grandes capitales; y el running no es una excepción. Mas allá de las carreras de aventura y el triatlón, los grandes eventos deportivos vinculados al running suelen realizarse en Buenos Aires, y no es de extrañar entonces que los porteños (dicho con cariño) tengan esa sensación de ser el ombligo runner del país, situación que se evidencia mas aún hacia fines de Diciembre.

Todos los años, sin falta, los periodistas deportivos vinculados al running titulan a la ya tradicional San Silvestre como "la última carrera del año" y la aún mas tradicional Carrera del Borracho como "la primera carrera del año". Y no podrían estar mas equivocados. Hay una carrera que es realmente la última del año y la primera del año y ambas al mismo tiempo. Permítanme presentarles la "Maratón de los Dos Años".

Realmente llamada "Corrida Atlética de los Dos Años" antes de ser bautizada maratón por la gente de marketing, esta carrera de 10 kilómetros se disputa en la ciudad de Río Cuarto (Córdoba) desde hace 35 años en forma ininterrumpida, que comenzó allá por el año 1978 y acaba de anunciar una nueva edición. Y pensar que algunos consideran una carrera un "clásico" con apenas 4 o 5 ediciones...

¿Que tendrá de especial para ser beneficiaria de tanta defensa por parte del autor, se preguntarán? En primer lugar, se corre en la ciudad que me vio nacer, y eso siempre es garantía de emociones fuertes. Segundo, que es la verdadera última carrera del año dado que se larga el 31 de Diciembre a las 23:45. Continuemos con el hecho de que, a no se que sean Flash, es imposible hacer los 10 kilómetros en menos de media hora, así que es también la primera carrera del año. Inevitablemente, la carrera comenzará en un año y finalizará el siguiente, y de allí su nombre. Es un evento único en Argentina, en Sudamérica y en todo el Mundo.

Es el orgullo de una ciudad entera que religiosamente sale a la calle para recibir a los atletas que, tras largar en Banda Norte momentos antes de la medianoche, llegan al centro de la ciudad y lo recorren casi en su integridad antes de tomar rumbo nuevamente hacia el estadio de Asociación Atlética Banda Norte, dentro del cual se encuentra el arco de llegada. No tiene puestos de hidratación oficiales, pero si tiene infinitos puestos de hidratación no-oficiales en forma de botellitas que la misma gente de la ciudad tiene en sus manos para satisfacer la sed de los atletas. Y es que la carrera transcurre entre dos paredes humanas repletas de aplausos, gritos de aliento, flashes de cámaras de fotos, niños con la mano extendida regalando un choque esos cinco a los atletas. Es como si la llegada de la Maratón de Buenos Aires tuviera diez mil metros de largo, ese es el espíritu que se vive durante toda la carrera.

En el medio de esa vorágine de emociones, el reloj indica el cambio de año, y comienzan los festejos. Solo imaginen lo que es correr por las calles que te vieron crecer, que luego te vieron partir y que hoy te ven regresar como un atleta, mientras los fuegos artificiales estallan en el cielo e inundan todo de colores, mientras el mismo tipo con el que venís peleando por un puesto desde hace seis kilómetros ahora te da una palmada en la espalda y te dice "feliz año nuevo", mientras los puestos de hidratación improvisados se transforman mágicamente de agua mineral a sidra o fernet. Porque los milagros existen, y no solo Jesús transforma el agua en bebida alcohólica. Eso pasa en Córdoba todos los años, y descorchar champagne en la llegada está permitido (y bien visto) porque no son las diez de la mañana.

¿Es entonces una carrera de aficionados sin otra cosa mejor para hacer que estar corriendo en lugar de estar brindando con la familia? Nada mas lejos de la realidad. Es una carrera tan pero tan única en el mundo que se dan cita brasileros, sudafricanos, keniatas, gente de todo el mundo, motivados no solo por los jugosos premios que otorgan los lugares de privilegio (en total, otorga la misma cantidad de dinero en efectivo que la Maratón de Buenos Aires) sino por el clima único de la competencia, de la ciudad y su gente; de la oportunidad de correr en un momento místico e irrepetible; de poder terminar el año corriendo y comenzar el año corriendo, sin pausa intermedia entre ambos instantes.

La carta de presentación formal del evento es la siguiente:
La llamada "Maratón de los dos años" es una corrida atlética que organiza la Asociación Atlética Banda Norte, de la ciudad de Río Cuarto. Y tiene como principal característica que es la única actividad deportiva que se realiza justo el día 31 de diciembre de cada año, finalizando el 1 de enero del siguiente año, por eso es llamada Maratón de los 2 Años. Su largada es a las 23:50hs del día 31 de diciembre, y culmina aproximadamente a las 01:00 del 1ro de enero. Es la única actividad deportiva en el mundo que empieza un año y termina justamente al otro. 
La primera se llevó a cabo entre los años 1978-1979, es decir que este año se realizara la 36ta edición. 
Consiste en un recorrido de 10 kilómetros que transita por las calles más importantes de la ciudad tratando de unir casi todos sus barrios, y una multitud de familias después del brindis se acercan a las calles para alentar a los corredores y saludar algún amigo que participe en la carrera. Se calcula que aproximadamente 60 mil personas son las que todos los 31 de diciembre de cada año miran el acontecimiento. 
"La Maratón de los 2 años" es de carácter internacional, han participado de ella figuras del atletismo de diversas nacionalidades como por ejemplo Kenia, Etiopia, Brasil Uruguay, Paraguay, Chile, España, Bolivia, Italia, etc. Además de concurrir cada año participantes de todas las provincias del país, que llegan hasta Río Cuarto en familia con el objetivo de pasar un 31 de diciembre distinto y haciendo lo que más les gusta que es el deporte. 
Se inscriben en cada edición aproximadamente mil atletas, el club les ofrece una remera para cada uno, invitación a la cena de gala que se realiza al finalizar la maratón y se calcula que para este año se repartirán $42.000 pesos en efectivo, para los corredores que terminen en los primeros puestos. 
Trabajan en su organización aproximadamente 50 personas todas de la Asociación Atlética Banda Norte, que voluntariamente colaboran para que el evento cada año se supere y su reconocimiento y nivel sean cada vez mayor. 
Por eso podríamos afirmar que "La Maratón de los 2 años" es uno de los eventos con mayor magnitud y convocatoria de la ciudad, y el único deportivo a nivel internacional que es llevado a cabo en 2 años distintos.


Pero prefiero quedarme con una presentación un poco mas poética:
Como la leyenda del Fénix,
que culmina con principios. 
Morir como corredores,
renacer como corredores. 
Maratón de los 2 Años 2013-2014
Río Cuarto, Córdoba






Extra: Y para quienes, invadidos por la emoción del relato, quieran tomarse unos momentos extra, este gran resumen de los amigos de A Puro Deporte:


miércoles, 11 de diciembre de 2013

CUESTIÓN DE EQUILIBRIO

"You've got to hold on,
yeah you've got to hold on."
- Alabama Shakes -


No siempre se puede ir al límite, no siempre podemos ir al 100%, no siempre podemos dejar hasta el último respiro en la pista. A veces, solo a veces, es cuestión de equilibrio.
Todos estuvimos en ese momento, ese lugar, luchando contra ese contrincante infatigable que está dispuesto a todo con tal de humillarnos frente a todo el mundo. Lo sentimos venir, pudimos escuchar sus pasos creciendo con fuerza, retumbando. Y de golpe, casi como un flechazo, lo tuvimos prácticamente a la vista. No era nuestra imaginación, era algo tangible y concreto, mas real que nunca. Pero esta no va a ser la carrera, ni la hora, ni el día en que pueda vencernos. Hoy no.

Toda la estrategia queda patas para arriba en un santiamén, ya no se trata del cronómetro ni la distancia, no se trata de la voluntad ni de la medalla, no se trata del sudor ni de las lágrimas, se trata de ganar esta batalla y nada mas. Se trata de aprender a hacer equilibrio en un milisegundo, poner toda la experiencia al servicio de ese momento y rogar que los cálculos sean correctos, para evitar el desastre.

Y es que un kilómetro demasiado rápido, y perdemos. Un kilómetro demasiado lento, y perdemos. Tiene que ser todo a la perfección, balanceando velocidad con resistencia, concentración con relax, la mente con el cuerpo. Se trata de ir tan rápido como se pueda y ganar segundos, pero no apurarse tanto como para ceder cuando flaqueen las fuerzas. Se trata de apretar y no dejar ir, pero tampoco apretar tanto como para agotar todas las fuerzas. Se trata de aguantar y recorrer tan rápido como se pueda el trayecto de esa cuerda floja que nos toca transitar y de la cual, ante una súbita pérdida de equilibrio, no hay retorno.

El adversario, mientras, continúa su labor desmoralizadora, capaz de reducir a las lágrimas al mas fuerte de los hombres. Si acelero el ritmo le gano... pero llego a la meta? Si bajo el ritmo llego al a meta... pero llegaré por delante? Un nuevo tirón, lo contenemos, se calma... un nuevo tirón, lo contenemos, se calma... así todas las veces que sean necesarias hasta la meta.

Mientras mas cerca está la llegada, con mas ímpetu son sus arremetidas, sabiendo que estamos en jaque y al borde del colapso. Pero bajo ningún punto nos rendimos. El último sprint, meta a la vista, hombro con hombro, cruzamos casi juntos la línea... tarea cumplida, nos relajamos, nos aliviamos y empapados en sudor lo dejamos ir.

Hoy no iba a ser la carrera, ni la hora ni el día en que pudiera vencernos.
Hoy no. La victoria es nuestra.


Pudimos llegar al baño a tiempo.


PD: Dedicado a todos los runners que alguna vez tuvieron que abortar un entrenamiento para correr a la estación de servicio más cercana.

domingo, 8 de diciembre de 2013

VOCES

"Un atleta no puede correr
con dinero en los bolsillos.
Debe hacerlo con fe en su corazón
y sueños en su cabeza."
- Emil Zatopek -


Cuando empecé a correr, allá por el 2009, era muy recurrente preguntarme a mi mismo, entre tantas cosas "¿qué es lo que me lleva a correr? ¿qué es este flagelo? ¿por qué? ¿para qué?".

Las piernas dan el primer paso. Esa sensación nunca es del todo placentera. Pero luego, con la velocidad de un rayo, se evapora, dando lugar a esa explosión química que se traduce en felicidad. Esta secuencia despierta a las voces. Sin importar el contexto, el estado de ánimo o el escenario, siempre están ahí.

La verdad es que, a medida que fui venciendo la incertidumbre de lo novedoso, mas allá de lo mental, lo físico y del cansancio, pude verificar que las voces, que en su momento eran preguntas, se transformaron en respuestas.

Con el tiempo, empezaron los fondos largos. Mas tiempo fuera. Solo. En realidad, conmigo mismo. Inevitable querer entablar una conversación conmigo mismo.

Las respuestas mutaron. Pasaron a ser relatos, descripciones, ficciones narradas, arengas, chistes, maldiciones, canciones, recuerdos...
Recientemente, con motivo de los últimos fondos largos previos a la maratón de Buenos Aires, el profesor Santoro me dijo: repetite una y otra vez a vos mismo 'HOY ES EL MARATON. HOY ES EL MARATON'.

Sin importar de cuánto fuere (15k, 18k, 25k), recitaba mi mantra en secreto. Entre corredores debemos confesarnos. Cuántas veces nos encontramos a nosotros mismos relatando, para nuestros adentros, cómo vencemos a los mas grandes maratonistas de todos los tiempos, registrando récords históricos, siendo los mejores amateurs de la competencia, cómo estoicamente llegamos a la meta, derrotando a Bekele, Gbrselassie y Mosop, dejando al mismísimo Gonzalo Bonadeo sin palabras (un corredor, a quien respeto y aprecio mucho, me ha confiado que se imagina al periodista deportivo relatando cómo gana la maratón olímpica. Resultó ser una excelente idea).

De cualquier forma, ya sean preguntas o respuestas, mantras o relatos de ficciones deportivas ¿acaso imposibles?, lo verdaderamente importante, lo valioso y genuino, es que nunca se calle nuestra propia voz interior.

PD: esta entrada está dedicada especialmente a todos los que mañana van a a Mar del Plata, a ponerse a prueba una vez más, para demostrarse a si mismos que si, se puede.

Abrazo de finisher! 



viernes, 29 de noviembre de 2013

GRAND PRIX

"Si ya no vas detrás de
una brecha que existe,
entonces ya no sos un corredor."
Semanas que se transforman en meses de puesta a punto, de buscar el rendimiento óptimo, de ajustar hasta el mas mínimo detalle enfocado solo en esa hora u hora y media de rendimiento pleno. Horas de hacer pruebas, diseñar estrategias y salir a la pista, para luego pasar igual cantidad de horas examinando la telemetría. Que se pierde un segundo acá, que se gana un segundo allá, viendo los desniveles, descubriendo que el agarre no era óptimo, cambiando caucho por uno mas blando o uno mas duro para evaluar distintas sensaciones... todo ajustado, medido, calculado y recalculado para no dejar nada librado al azar el día de la competencia. 
Y el día, inexorablemente, llega. El competidor desembarca en el circuito mostrando sus mejores colores, confiado de su puesta a punto, de su táctica, de su ritual previo; mide todo una última vez, aprieta las últimas tuercas y lentamente comienza a entrar en temperatura moviéndose en zig zag de aquí para allá con la intensidad necesaria como para maximizar el grip, pero con la precaución suficiente para no tener toques imprevistos con el resto de sus competidores. Y cada uno de ellos está avocado a la misma tarea que él, demuestran la misma confianza que él, hicieron la misma preparación que él. No es de extrañarnos que por la mente del corredor se analice a cada uno de ellos y se intente responder la pregunta "¿Cuantos de estos quedarán por delante y cuantos de estos por detrás?", como si el propio color de las prendas que usan pudiera advertirnos de quienes están para podio y quienes están para abandonar. Es cierto, hay apellidos y trayectorias que dan miedo, como si el solo hecho de compartir el asfalto con ellos fuera suficiente premio. Pero hoy no, hoy hay hambre de mas.
Con todas estas cuestiones en la cabeza, se ubica en la zona de largada y permanece allí mientras los del fondo terminan de acomodarse en sus posiciones. Telemetría encendida, motores calientes, cauchos pegajosos y adhesivos, ojos fijos en las luces. 3... 2... 1... El contador da la luz verde y el reloj empieza a contar lentamente los segundos, con el cinismo propio de quien no perdona absolutamente nada, porque no hay deidad mas justa y mas injusta que Cronos. 
Sabe que la largada es su punto fuerte y lo demuestra una vez mas. Zigzaguea entre los demás y gana posiciones con relativa facilidad, solo espera que este desgaste inicial no vuelva como un búmeran luego con el correr de los kilómetros. Se acomoda en su ritmo y sabe que quienes tiene delante ya no serán huesos fáciles de roer, así que abandona el juego del coraje extremo y pasa a la segunda fase de su plan: el aguante. Ponerse detrás, dejarse ver y oír en el rebufo del oponente, obligarlo a que acelere presa del miedo a ser rebasado, dejarlo que se desgaste mientras no le pierde pisada. La carrera avanza, ya están ambos  en la mitad de la misma cuando el desgaste lento pero constante muestra los primeros quiebres y el oponente baja súbitamente el ritmo, dejando vía libre para hacerse con una posición mas. La estrategia ha rendido sus frutos. 
Descuenta los segundos hasta el siguiente objetivo, consistente pero igual de herido, con la misma fatiga, con el mismo apoyo torpe contra el piso. Faltan los últimos kilómetros, sale a buscarlo en el sector mas trabado, ese en donde los cambios de apoyo y el uso agresivo de la línea óptima de carrera implican un esfuerzo extra pero devuelven la inversión con creces. Busca cada curva con la mirada, con la cabeza, con el peso, se inclina en el desnivel, recorta unos metros, sale recto hacia la siguiente curva, se apoya en el peralte, toca apenas lo desparejo para ganar hasta el último centímetro pero sin perder tracción, sale bien pisado. Adelante la última horquilla, un retome y la línea de meta que ya vio pasar al ganador hace unos momentos. Es ahora o nunca. Se pone detrás, se pega a su espalda, se abre y siente como el viento le da de lleno en el pecho ahora que ya no está guarecido detrás del oponente. Mantiene la derecha, lo acorrala contra las vallas y le deja el espacio justo, a último momento se abre bruscamente a la izquierda y se zambulle a la derecha casi sin frenar. Sabe que, en la desesperación, su rival intentará hacer lo mismo pero sin margen alguno: tiene que levantar y hacer el retome bien cerrado, el jaque al que lo han expuesto no le deja otra maniobra, no puede aplicar la potencia, no tiene como. Quien lo desafía corta por dentro, una impecable tijera hecha con precisión, sale traccionando, saca el limitador y acelerando a fondo deja detrás a uno mas. Jaque mate. 
Acelera arriesgando el motor en la última recta, ataca ya en soledad la última curva y cruza la llegada a toda velocidad. Hoy no habrá podio, pero no por eso se siente menos vencedor, su alma ya está descorchando el champagne.



Y la tarea que le queda a usted, querido lector, es determinar si el relato corresponde a un Grand Prix de Fórmula 1, o si corresponde al corredor que llegó en posición 10, 513 o 4792  en cualquier carrera de de 10K de este fin de semana.

Queda a su criterio. Le mando un abrazo.




martes, 26 de noviembre de 2013

CUESTIÓN DE FE

"Si estás corriendo,
no importa qué tan rápido o lento eres,
tú eres un corredor."
(Andrew Kastor)
Autor: Hugo D. Pastor (@fians4k)


El número de Noviembre de la prestigiosa revista Runner’s World incluye un excelente artículo acerca de los corredores de la comunidad religiosa de Judíos Ortodoxos, que sin duda aporta una visión diferente del running. A continuación, una traducción adaptada y abreviada de dicho texto.
Mientras corre por Central Park, Zelig Mandel escucha una vez mas el grito de Hey, linda barba!”. Sonríe y sigue adelante. Esa barba no es por una cuestión estética o una moda hipster. Zelig es Judío ultra-Ortodoxo. Un rabino runner es casi una contradicción en si misma, pero para Mandel es una forma de estar acorde con sus creencias mientras disfruta de la actividad física, mientras al mismo tiempo puede hacer un mitzvah (una buena acción) corriendo por caridad.
Esto último es gracias a Team Lifeline, un grupo de running creado en el año 2006 y que recauda fondos para Camp Sincha, un refugio para niños enfermos. De sus 26 miembros originales, hoy llegan a 450, la mayoría judíos estrictos, y cada uno recauda 3600 dólares anualmente participando en maratones como las de New York, Miami o Las Vegas. Cualquier evento es válido siempre y cuando no interrumpa el Sabbath. Muchos de los organizadores incluso les preparan puestos de hidratación y alimentación kosher y un lugar especial mas alejado para que puedan realizar sus ceremonias religiosas antes de la largada. 
Su entrenador, Toby Tanser, los describe como un grupo muy aplicado y que sigue las instrucciones al pie de la letra, y cree que la intensidad de su fe tiene mucho que ver con esto. Mandel se unió a Team Lifeline en el año 2011, en principio solo para combatir el stress. Si, aún quien pasa sus días estudiando la palabra de Dios necesita un descanso, especialmente si además de administrar la sinagoga hay que criar 10 hijos. No estoy seguro si corro junto a mis hijos o si intento escapar de ellos”, dice Mandel entre risas, pero luego nos regala una reflexión mucho mas profunda: Al estudiar el Talmud, surgen un montón de preguntas. A veces se necesita una mente limpia y despejada para pensar acerca de estos temas, y lo hago mientras corro. En el judaísmo creemos en llevar la luz al mundo. Como voy a poder llevarla si no me siento bien respecto a mi mismo? Correr me ayuda a sentirme bien.”
imageAlgo interesante de Team Lifeline es que la mayoría de sus participantes son mujeres provenientes de una comunidad en la cual son constantemente mantenidas aparte de los hombres en las cuestiones religiosas y en la mayoría de los eventos sociales. “El cambio es un proceso lento”, dice Mandel, “pero está sucediendo”
Mandel elige su atuendo de corredor manteniendo siempre como bases la piedad y la practicidad. Aunque muchos piensen que los Judíos Ortodoxos están obligados a utilizar un yarmulke, Mandel hace la observación de que cualquier elemento que cubra la cabeza sirve “así que en la maratón, soy simplemente otro corredor mas con una gorra de baseball”
“La única plegaria que digo mientras corro”, comenta Mandel, es “Dios, llévame hasta el final!”. 
Simplemente, otro corredor mas.

Acaso no es de una belleza incomparable que el running pueda salvar todas las diferencias entre dos personas? La claridad mental para pensar en lo que se tenga que pensar. La fe depositada en algo que nos lleve hasta el final. La pasión para sufrir cada entrenamiento. Los objetivos puestos hacia el futuro. Las ganas de compartir y hacer un bien por el resto. Porque en una maratón, somos todos iguales.